¿POR QUÉ SARTRE RECHAZO EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA?

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Corría el año de 1964 cuando el escritor frances Jean-Paul Sartre fue condecorado por la Academia Sueca, como Premio Nobel de Literatura; sin embargo, ante el asombro de muchos, el escritor y filosofo declino recibir tal distinción.

 

Pese al pronunciamiento de Sartre de declinar al premio, la Academia Sueca lo anunció como ganador: “Por su trabajo, rico en ideas y lleno del espíritu de libertad y de la búsqueda de la verdad”  

 

La situación previamente mencionada se convirtio en un gran escandalo para la epoca, pues Sartre fue el  primer escritor que renunciaba abiertamente a la condecoración.

 

Mucho se especuló en torno a los motivos que propiciaron que el escritor tomara esta decisión y para hacer frente a las habladurias que lo tildaban de soberbio o altanero, Sartre decidió realizar una carta al periodico "Le Monde" explicando sus motivos.

 

A continuación mostraremos la carta integra de los motivos de Sartre, traducida completamente al español.

 

Lamento profundamente el hecho de que el incidente se haya convertido en un escándalo: El premio fue concedido, y yo me negué. Esto sucedió porque yo no estaba lo suficientemente informado de lo que estaba en marcha.

 

Cuando leí el 15 de octubre en el periodico "Le Figaro"  que la columna del corresponsal sueco hacia mención sobre que la elección de la Academia Sueca se tendía hacia mí, pero que aún no se había determinado escribí una carta a la Academia, que fue enviada al día siguiente y en la cual, pusé las cosas claras y  pensé que no habría más discusión.

 

Yo no era consciente de que en el momento que el Premio Nobel es otorgado, lo hacen sin consultar la opinión del receptor, y yo creía que aun  había tiempo para evitar que esto sucediera. Pero ahora entiendo que cuando la Academia Sueca ha tomado una decisión  no puede ser revocada posteriormente.

 

Mis razones para no aceptar el premio, tienen que ver con mis preocupaciones hacia la  Academia Sueca  y no hacia el Premio Nobel por sí mismo; como expliqué en mi carta a la Academia existena dos tipos de razones: personales y objetivas.

 

Las razones personales son los siguientes: mi negativa no es un gesto impulsivo, siempre he declinado honores de ordenanza. En 1945, después de la guerra, cuando me ofrecieron la legión de honor, me negué, aunque yo era comprensivo con el gobierno. Del mismo modo, nunca he tratado de entrar en el Colegio de Francia, aun cuando que varios de mis amigos me han postulado.

 

Esta actitud se basa en mi concepción de la misión del escritor. Un escritor que adopta posiciones políticas, sociales, literarias o debe actuar consecuentemente con estas pocisiones a traves de la propia, es decir, la palabra escrita. Todos los honores que puede recibir exponen a sus lectores a una presión que no considero deseable. Si me suscribo de Jean-Paul Sartre no es lo mismo que si me suscribo de Jean-Paul Sartre ganador del Premio Nobel.

 

El escritor que acepta un honor de este tipo genera una asociación con a la institución que lo ha honrado. Mis simpatías por los revolucionarios venezolanos  que se comprometen sólo a mí mismo.

 

Por lo tanto, el escritor debe negarse a dejarse transformar en una institución, incluso si esto ocurre en las circunstancias más honorables, como en el presente caso.Esta actitud es, por supuesto, de mi entera responsabilidad, y no contiene ninguna crítica a aquellos que ya han sido galardonados con el premio. Tengo un gran respeto y admiración por varios de los galardonados con los cuales tengo el honor de conocer.

Mis razones objetivas son las siguientes: La única batalla posible hoy en día en el frente cultural es la batalla por la coexistencia pacífica de las dos culturas, la de Oriente y la de Occidente. No quiero decir que deben abrazarse -Yo sé que la confrontación de estas dos culturas debe tener necesariamente la forma de un conflicto, pero esta confrontación debe ocurrir entre los hombres y entre las culturas, sin la intervención de las instituciones-.

 

Yo mismo estoy profundamente afectado por la contradicción entre las dos culturas: Estoy hecho de tales contradicciones. Mis simpatías sin lugar a dudas son para el socialismo y para lo que se denomina el bloque del Este, pero nací y me crié en una familia burguesa y una cultura burguesa. Esto me permite colaborar con todos aquellos que tratan de reunir a las dos culturas  juntas. No obstante, espero "que gane el mejor".  Es decir, el socialismo.

 

Es por esto que no puedo aceptar un honor otorgado por una  autoridad cultural, sobre todo de las de Occidente más que las del Este. Por ejemplo, a pesar de que todas mis simpatías están en del lado socialista, sería incapaz de aceptar por ejemplo "El Premio Lenin" si alguien quesiera otorgarmelo aunque no es el caso.

Yo sé que el Premio Nobel no es en sí mismo un premio literario del bloque occidental, pero es lo que se hace de con el. Es por esto que, en la situación actual, el Premio Nobel se encuentra objetivamente constituido como una distinción reservada para los escritores de Occidente o de los rebeldes de Oriente.

 

No se ha adjudicado, por ejemplo, a Neruda, que es uno de los más grandes poetas de América del Sur. Nunca ha habido una discusión sería de darselo  a Louis Aragón, a pesar de que sin duda se lo merece. Es de lamentar que el premio fue dado a Pasternak y no a Cholokhov, y que el único trabajo Soviético que debe ser honrado es uno publicado en el extranjero pero  prohibido en su propio país.

 

Un equilibrio podría haber sido establecido por un gesto similar en la otra dirección. Durante la guerra de Argelia, cuando habíamos firmado la "Declaración de los 121", que debería haber aceptado con gratitud el premio, porque habría honrado no sólo a mí, sino también la libertad para los que estaban luchando. Pero las cosas no resultaron de esa manera, y es sólo después de la batalla que premio me ha sido concedido.

En la discusión de los motivos de la Academia Sueca, se ha hecho mención de la libertad, una palabra que sugiere muchas interpretaciones. En Occidente, solamente una libertad general; personalmente, me refiero a una libertad más concreta que consiste en el derecho a tener más de un par de zapatos y comer. Me parece menos peligroso rechazar el premio que aceptarlo. Si lo acepto, me ofrezco a lo que llamaré "una rehabilitación de objetivos."

 

Según el artículo del periodico "Le Figaro", un pasado político controvertido no se llevaría a cabo en contra de mí." Sé que este artículo no expresa la opinión de la Academia, pero muestra claramente cómo mi aceptación sería interpretada por ciertos círculos de derecha. Considero que este "pasado político controvertido", sigue siendo válido, incluso si estoy totalmente dispuesto a reconocer a mis compañeros ciertos errores del pasado.

Con ello no quiero decir que el Premio Nobel es un premio "burgues", pero tal es la interpretación burguesa que inevitablemente se daría por ciertos círculos con las que estoy muy familiarizado.

Por último, llego a la cuestión del dinero: es una carga muy pesada que la Academia impone al premio al acompañar su homenaje con una suma enorme, y este problema me ha torturado. O se acepta el premio y con el dinero del premio puedo apoyar a organizaciones o movimientos O de lo contrario uno declina el premio en principio generoso y de este modo priva a un movimiento de  un apoyo que tanto necesita

 

Pero yo creo que esto es un falso problema. Obviamente renuncio a los 250.000 coronas porque no me gustaría  institucionalizarlos ya sea para este u oeste no se le puede pedir a la otra parte a renunciar, por 250.000 coronas.

Eso es lo que ha hecho tan doloroso para mí, tanto la entrega del premio y la negativa de que estoy obligado a hacer.

Deseo terminar esta declaración con un mensaje de simpatía para el público sueco.

 

Jean-Paul Sartre 1964

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